Tenía los labios entumecidos por el frío de la nieve, pero no podía parar de sentirla. Tan fresca, tan suave... Los meses de canícula, las noches sin poder dormir, estaban siendo compensados con este desvergonzado e inusual regalo invernal. Nunca había visto tanta nieve a esta altitud, unos quinientos metros sobre el mar. Sí, había…

A pesar del frío, abrió la ventana y sacó la cabeza para ver y sentir la nevada. Se había asegurado de cerrar la puerta de su cuarto para que no entrase el frío al resto de la casa, pero, aún así, oyó la voz de su madre refunfuñando. No entendió lo que dijo, pero supuso…

Vio cómo brotaba la sangre del cuello de su adversario, había sido rápido, sin dolor. Nunca había matado con arma blanca, no se había llegado a acercar nunca tanto al enemigo, como máximo para reventar con la escopeta de un solo tiro. Sí, los trozos de cerebro y el cráneo hecho astillas le impresionaron la…

El primer brote fue en un pequeño pueblo de clima templado y poca población. No había industria en treinta kilómetros y el trabajo del campo era su principal fuente de suministro. Además de los habitantes habituales, el fin de semana se llenaba de vida y movimiento gracias a los forasteros de fin de semana. Los…

Estaba de vuelta, no miró atrás. Tenía un nudo en la garganta que le hacía difícil incluso tragar saliva. Aunque tenía la boca seca seguía intentándolo para ver si bajaba el nudo, en vano. Los pinchazos en las piernas se habían agudizado y le estaban empezando a temblar del dolor; cientos de chinchetas clavadas de…

Se sentaba a la sombra de la parra y encendía un purillo. Desde ahí veía toda la finca: las olivas, lechugas, lombardas, coliflores… En surcos perfectamente alineados y cada planta a la misma distancia de la siguiente que de la anterior. Lo medía con una regla hecha a mano, de madera de roble, casi tan dura como…

Le miré fijamente, sin pestañear y abriendo los ojos exageradamente. —Estás loca -dijo sacudiendo la cabeza. No contesté, pero seguí con la mirada fija sobre él. Intentaba ignorarme, pero es muy difícil ignorar a alguien que no te quita el ojo de encima. Se estaba poniendo nervioso. —¿No tienes otra cosa que hacer? No puedo…

Bolsillos vacíos, bolsillos llenos

Miró de frente a la máquina expendedora. Pulsó las teclas una por una para ver el precio de cada producto. Tenía unas pocas monedas y no había abierta ninguna tienda dónde le cambiaran el único billete, de veinte euros, que tenía. Las máquinas rara vez tenían cambio y esta, en concreto, no aceptaba billetes. Quizá era…