Estaba hecha un ovillo bajo la sábana, contando los segundos que pasaban desde que veía el fogonazo del relámpago hasta que oía el trueno. Lo había visto en varias películas, cuanto más tiempo pasa de uno a otro, más lejos está la tormenta. Esta vez no llegó a cuatro segundos y los siguientes llegaron casi simultáneos, así que se levantó de la cama y corrió por el largo pasillo hasta la habitación de sus padres. Sin decir nada, se acurrucó entre ellos y se tapó hasta la cabeza. Suerte que era verano y sus padres dormían más espaciados el uno del otro. Ni se enteraron de que estaba entre ellos. ¡Se sentía tan chiquitina en esa cama tan grande!

Era una tormenta de las gordas, hasta cayó buena granizada, que no vio, pero sí oyó el golpeteo en el suelo de tarima al colarse por la ventana, abierta de par en par. A punto estuvo de despertar a Papá, pero tenía mucho calor y no quería que la enviaran de vuelta a su cama, así que se mantuvo en silencio. Se iba quedando traspuesta cuando otro trueno la desveló. Retumbaron los cristales. Le parecía increíble que sus padres no se despertaran con tanto ruido. Sabía que ambos tomaban unas pastillas que decían dejarles grogui, pero siempre que les llamaba cuando tenía miedo, acudía uno de ellos a su habitación enseguida. Esta noche estaba siendo muy rara.

No se percató de cuándo había terminado la tormenta, simplemente se durmió de puro cansancio. Arropada con la sábana hasta la cabeza y sintiendo el calor de Papá y Mamá.

Abrió los ojos cuando, al amanecer, se colaron los primeros rayos de sol. Las cortinas no se movían, no entraba nada de aire y aún así, sentía frío en pleno mes de julio. Se acercó a Mamá para sentir su calor, pero estaba como el hielo. Papá también estaba frío. Se levantó, cerró la ventana, buscó el edredón en el armario y se acurrucó de nuevo entre sus padres. Ni con el nórdico de plumas conseguía entrar en calor. Papá y Mamá eran como las figuras de alabastro que adornaban el mueble del salón, inmóviles y gélidos. No se movió. Se quedó quietecita, esperando el calor del mediodía, y durmió hasta quedarse tan fría como ellos.

Y un delirio de #relatosTormenta para Divagacionistas

Febrero 2021

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s