El dolor no cesaba, aunque se había detenido la hemorragia. Normalmente sentía algo de alivio después de haber sangrado copiosamente, pero esta vez era más punzante y no había manera de calmarlo.

Me tumbé en decúbito prono y decidí no moverme a menos de que volvieran los alfileres.

Ella me miraba perpleja, sin saber qué hacer.

-No puedes hacer nada, no te preocupes -le dije condescendiente- esto durará unas horas… o unos días.

-No estoy preocupada. Es una putada, claro, pero es que venir desde tan lejos para esto. Y no sé cómo volver al centro.

-Volveremos en mi coche, igual que hemos venido, aunque espero que tengas permiso de conducir porque no creo que yo pueda ir sentado. Solo vamos a esperar un rato, a ver si pasa el pico de dolor con el analgésico.


Hacía meses que esperaban esta cita. Ambos estaban entusiasmados con la idea de, por fin, conocerse en persona. Desde que Ernesto publicó un tuit en una tendencia no muy concurrida, Amelia se dejó llevar por el corazón y contestó. Les dieron las tres de la mañana charlando por privado durante varias semanas, hasta que se dieron los números de teléfono, pasaron a Whatsapp y de ahí a llamadas de voz. Ella vivía en una provincia limítrofe, pero aún así, debería hacer noche en Madrid.

Después de seis meses de hablar sin tapujos y creyendo que se conocían lo suficiente, decidieron quedar en persona.

Hay cosas que no se cuentan, todos lo sabemos. Amelia quiso darle una sorpresa a Ernesto. Una sorpresa sexual. Ernesto no creía necesario saberla. Cerró los ojos y se dejó mimar.

Ambos gritaron a la vez y no de placer.

Cuando Amelia vio aquello sangrar, creyó que un alien salía del recto de Ernesto.

Ernesto sintió mil estacas clavándose en sus hemorroides (que ya no eran internas) hasta ese momento adormecidas por la lidocaína.

Amelia sentía náuseas. Era la primera vez que veía eso en su vida. Creía que eran cosas antiguas, de abuelos, y que no sangraban. Estaba deseando volver a la estación y montarse en el Ave.

-Pronto pasará -trató él de tranquilizarla- sólo dame un par de horas y un ibuprofeno de novecientos miligramos.


Para Divagacionistas y los #relatosSangre. Porque a veces sangrar alivia, aunque no sea esta la ocasión.

Febrero 2022

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