Se acercaba el día en que tendría que volver de nuevo a su tierra, aunque le hubiera gustado quedarse en ese pueblo. Había comida de sobra y a partir del solsticio habría más y más accesible, pero por eso precisamente tocaba ir pensando en la vuelta, llevando el sustento, y buscar otra población donde asentarse el próximo año.
Tenía que prepararse para la Fiesta, la Noche de las noches. Todos saldrían a disfrutar de esa larga noche mágica y ella la que más.

Adoraba ese misticismo y superstición, todo lo que conllevaba la celebración, la noche de ronda hasta el amanecer, despreocupación, bailes, hogueras, cantos… Siempre terminaban los grupos desperdigados, parejas que se formaban y rompían a lo largo de la noche más larga, los que desaparecían, los que no volvían.

De todo ello le hablaba su mentor, en sus recuerdos aún latente.
– «Aprende su costumbres, conoce sus miedos y alegrías, pues será lo único que te ayude a traer el sustento. Adáptate a su medio y pasa desapercibida. Ellos te darán su vida y no se plantearán ni siquiera si eres o no de los suyos».

Y así lo hacía. Durante 11 meses se integraba, se ganaba la confianza y después de esa noche no volverían a verla, como a tantos otros jóvenes de los que nunca volvió a saberse.

Ella sí sabía. Sabía que nunca volverían a sus hogares porque ahora pertenecían a otro, (al suyo), o bien serían el sustento para su familia durante otro largo año. Ella decidía quien se sumaría a su raza y quien sería el alimento, puesto que había empleado tiempo en conocerlos y seleccionarlos. Los supervivientes cargarían las piezas obtenidas en su Noche de Caza y, al llegar a casa, ya confirmarían, entre todos, quien se unía a la familia de los que aún respiraban.
Llegó la Noche de las noches, se puso el sol. Aún no se oía gente de ronda por los bares, pero poco a poco aumentaría el jolgorio a medida que terminasen de cenar. Ella esperaba, ansiosa y preparada para el flirteo, para ir apartando de los grupos a sus elegidos, para morder sus cuellos, justo en la yugular, inoculando su veneno y sorbiendo su sangre para recuperar su poder. Esa noche muy pocos verían amanecer y los que lo hicieran tendrían que llevar la carga de sus recuerdos y a sus seres queridos a despensa ajena.

Diciembre 2018

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s