Subió las escaleras hasta el segundo piso y llamó a la puerta B.
—¿Quién es? -preguntó un hombre desde dentro.
—Buenos días. Busco a Teresa Marín. Soy Carlos Cuesta
El hombre abrió la puerta y le invitó a pasar.
—Fuimos compañeros en la Facultad, necesito hablar con ella por un tema profesional.
—Buenos días, Carlos. Disculpa por el desorden -dijo el hombre señalando el fregadero repleto- – ¿Te apetece un café?
—Gracias. Solo, por favor. ¿Vives con Teresa?
—Sí, bueno… enseguida viene. ¡Ah, Mamá! -exclamó Santi aliviado al verla aparecer.
Teresa miró a Carlos con el ceño fruncido. Se echó un café y esperó a que Santi les dejara solos.
—¿No vas a decir nada? -Carlos respiró profundo, bajando la mirada.
—¿Qué quieres tan temprano? -preguntó Teresa hastiada.
—Creí que te alegrarías de verme.
—Me alegraría si hiciera años que no nos vemos, pero estuviste aquí la semana pasada y hace dos y hace tres…
Carlos estaba confundido. Confiaba en Teresa, era una persona seria, pero no entendía de qué le hablaba.
—Quería enseñarte este informe del médico. Léelo, por favor, necesito una segunda opinión y la tuya es la más valiosa.
—No te preocupes -Teresa cambió el tono de recién levantada al suyo amable habitual, cogió el informe y abrió un cajón lleno de fotos.
Sacó varias en las que estaban los dos juntos, cuando fueron novios, de después… Fotos de sus bodas, de las barbacoas, de cuando nacieron sus hijos, de las bodas de sus hijos…
Carlos dejó escapar un sollozo. No recordaba nada de aquello, pero sí reconoció a Lorena. Sacó el teléfono y la llamó.
—Hija, que estoy con Teresa… sí, otra vez…No, no te preocupes, dice que ahora me lleva ella… hija, lo siento… otro para ti.
—Vamos, tranquilo. Solo necesita más ayuda. Tú no tienes la culpa.
—Lo que me mata es ver este informe, prefiero no recordar nada que andar así, a trompicones. Lo siento, Teresa. Quizá en un rato ya no recuerde quién eres. Quizá llegue a mi casa y no la reconozca. Quizá…
—Tranquilo -interrumpió ella- no lo pienses, haz los ejercicios y toma la medicación, seguiremos intentando paliar los síntomas.
Carlos y Teresa salieron, él cabizbajo, ella apresurada.
Lorena esperaba angustiada, había dejado otro trabajo para poder cuidar de su padre, pero los viernes hacía la compra y, al volver, ya no estaba. Siempre iba en busca de Teresa…

Mayo 2020

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