Llegaba tarde, como siempre. Mis amistades me llamaron Carla Impuntual. Con el tiempo se abrevió a Carlimpu, hasta que terminaron llamándome Lim. Cosas de la vida que ahora soy Carla Lin y así me conoce casi todo el mundo. A mi me gusta, la verdad, tiene mucho de mi carácter parsimonioso y relajado, o eso me parece a mí.

Todo tiene sus desventajas, claro. Quien no me conoce bien piensa que todo me importa una mierda, pero no es del todo cierto. La última vez que algo me importó fue, como no, llegando tarde al trabajo. Era domingo (sí, domingo de apertura de tiendas) y había salido hasta tarde la noche anterior así que levantarme fue una ardua tarea. Ni me cepillé el pelo, solo lo recogí en un moño rápido. Me cambié de bragas y me puse lo primero que encontré en el armario: leggings y una amplia camiseta. Faltaban diez minutos para abrir la tienda, con suerte solo llegaría tarde cinco.

Subí al coche y me puse en marcha. Salí a la carretera y pisé el acelerador. Cinco minutos para abrir… quince kilómetros más y estaría a salvo. Podría tomarme un café bien cargado una vez dentro.

La salida a la autovía estaba vacía, como todos los domingos, así que pisé un poco más el pedal. Ni a diez metros los vi… creo que aún tenía los ojos medio pegados por el rimmel. Salí a la autovía y escuché la sirena. Levantando el pie del acelerador y, muy a mi pesar, me trasladé al carril de la derecha para dejar paso, pero se quedaron detrás de mí. Ya no serían tan solo cinco minutos tarde.

Escuché que decían algo por un altavoz. Por más que miré por el retrovisor no vi que nadie me hiciera señas, así que seguí mi camino. Mi salida, me desvié, y aceleré. Rotonda, cambio de dirección sobre el puente… ¡y allí estaban de nuevo!. El coche verdiblanco y dos agentes de la Guardia Civil mirando hacia abajo, desde el puente. Frené casi en seco. Me bajé y les grité que qué hacían en medio en pleno cambio de rasante, que casi los atropello. Ni me miraron. Llegué junto a ellos, increpándoles: «no sois los únicos que trabajáis los domingos», les dije muy enfadada. Ni caso…

Me asomé entre ellos y vi mi coche estampado y compactado contra el muro de la autovía, siniestro total.

Marzo 2020

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