Entró en mi vida acercándose poco a poco. No quería alejarle, pero tampoco tenerle de sombra. A veces siento nostalgia de aquella época y me pesa no haber dado un paso atrás, pero él siempre está cerca, sin guardar la distancia de seguridad mínima para dejarme pensar con objetividad. No sé si lo tuvo planeado pero, en la actualidad, no se cansa de decirme que no podía dejarme escapar, que soy la mujer de su vida. Así, cuando le siento tan cerca y conectado a mí, recuerdo porqué acepté que se acercara tanto. Tan atento, cariñoso, todo era mío y para mí. Me consentía, me mimaba, me daba placer como nadie lo había hecho.
Aún hoy todo eso perdura. Todo es mío y para mí, me mima, me consiente y me sigue dando el mayor placer imaginable. Me ama. Aunque tenga mis dudas, no concibo mi vida sin él.
Cuando me quedé embarazada fue una alegría inmensa, pero duró poco. Tropecé con su pierna al bajar las escaleras del portal y caí como un balón, dando botes. Me ingresaron de urgencias sangrando. Aborté. Ese fue mi primer ingreso. Él no se separó de mi, estaba aterrado. Yo le dije que no era para tanto, ya iríamos a por otro, pero siempre estaba tan pegado a mí que no podía pensar con claridad y no asimilaba realmente qué y cómo había ocurrido. Quise alejarme emocionalmente, para aclarar mis ideas, mis sentimientos, pero él siempre estaba cerca y dentro de mi cabeza.
– ¿Para qué dar vueltas y pensar en el dolor? – me decía.
Y tenía razón, mejor disfrutar que ahogarse en la desesperación de lo perdido.
Otra vez que me ingresaron fue de risa, habíamos discutido por una tontería, pero de un pequeño empujón yo perdí el equilibrio y me caí, dándome con la mesita. La ceja rota y el ojo con un derrame tremendo. Ya, pensaréis que no debió empujarme, pero yo lo aparté cuando me iba a abrazar y le sentó muy mal. Accidentes domésticos ocurren todos los días. No era para tanto.
(…)
Estoy en el hospital. Llevo varios días, dicen, pero acabo de despertar. Soy muy torpe. Me acerqué demasiado cuando él estaba cocinando y se asustó. El sofrito se pegó a mi cara. Llamó al Samur y después llegó la Policía.
No sé por qué no está aquí, como siempre. No tardará. Siempre le tengo cerca…

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